Medicina estética low cost

Cada vez hay más portales web dedicados a la venta de productos, tratamientos y escapadas a un precio mucho más bajo que si los adquirimos de la manera tradicional. Entre estas promociones se encuentran los llamados “tratamientos de estética low cost ”, los cuales ofrecen infiltraciones de bótox, por ejemplo, por un precio mucho más bajo de lo habitual.

Estas ofertas hacen que muchas personas a las que les gustaría realizarse este tipo de tratamientos pero que por sus altos precios no se los pueden permitir, decidan optar por las gangas estéticas.

Sin embargo, no es lo mismo comprarse un vestido o hacer una escapada rural a un precio más bajo que infiltrarse determinados productos químicos en el cuerpo. Con esto no queremos decir que estas ofertas sean ilegales o malignas para nuestra salud, pero si que es cierto que los colegios de médicos y las asociaciones de medicina estética alertan de tales tratamientos.

El problema está en que se trata de productos con un elevado coste, y si a eso le sumamos el sueldo que tiene un cirujano o profesional estético (no podemos dejar que cualquiera nos infiltre o retoque), no salen las cuentas.

Medicina estética low cost

De este modo, se avisa que para poder llevar a cabo estas ofertas el producto (por ejemplo el bótox) puede ser diluido para que, de esta manera, por menos cantidad se inyecte la “misma” dosis (ofreciendo por tanto un peor y corto resultado).

Se tratan de tratamientos de estética que ya solamente por el emplazamiento donde se realizan no pueden tener un precio demasiado bajo, ya que las instalaciones, el instrumental y los profesionales tienen un alto coste (por tanto, no puede ser que nos ofrezcan un lifting facial con un 70% de descuento, ya que de esta manera la clínica no ganaría nada).

Es por esto que, en temas de tratamientos de belleza y estética, hay que mirar con lupa que es lo que vamos a comprar o reservar, ya que aunque muchas clínicas suelen presentar ofertas con un pequeño descuento para atraer más clientela, no pueden poner precios irrisorios para tratamientos en los que, solamente el producto o la técnica a emplear en el paciente, ya tienen un coste más alto que el ofertado.

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