Historia del ácido hialurónico

historia del ácido hialurónico

¿Sabes cuál fue el primer uso del ácido hialurónico? No fue, siquiera, en el campo de la estética.

En 1934, se descubrió esta sustancia. Fueron el farmacéutico alemán Karl Meyer y su colega, John Palmer, que lo encontraron en el cuerpo vítreo de los ojos de las vacas. Pero no se utilizó con fines comerciales hasta 1942, cuando el científico húngaro Endre Balazs empleó técnicas de Meyer con tal de sintetizar el ácido de las crestas de los gallos. A partir de aquí, lo empezó a utilizar como sucedáneo de la clara de huevo en productos de pastelería y lo patentó.

En la cosmética

Pasados más de seis décadas desde que fuera descubierto, el ácido hialurónico vivió un auténtico boom a partir de 1996 en el sector de la medicina estética y de la cosmética. A partir de entonces, se empezó a aplicar en tratamientos estéticos y de belleza, por vía interna y externa, en inyecciones, cremas y otro tipo de aplicaciones muy diversas.

Este sector ha crecido tanto que no sólo participan en él las industrias cosmética y farmacéutica; también,  la agroalimentaria. Esto es así porque el ácido hialurónico se consigue empleando técnicas de bioingeniería, o extrayéndolo de fuentes naturales (el modo más habitual), y no por síntesis.

Principales fuentes de extracción

El ácido hialurónico suele obtenerse, como te decimos, de fuentes naturales. Crestas de gallo, articulaciones vacunas, cordón umbilical, aletas de tiburón y residuos del procesado del pescado (por lo general, intestinos y ojos).

La cresta de gallo es la fuente que se considera óptima, dado que es una parte del animal que, una vez muerto, se desecha. Además, al ser una gran superficie de piel que aumenta su contenido en ácido hialurónico como respuesta a la testosterona, puedes imaginar lo útil que esto resulta.

También se puede conseguir esta sustancia de las gallinas, pero en cantidades bastante menores.

Por otro lado, el humor vítreo y el líquido sinovial de las articulaciones de las vacas es otra fuente muy provechosa. Sin embargo, desde que ocurrió el problema de las vacas locas, esto afectó a la confiabilidad de este origen.

Actualmente…

Mediante la biotecnología, se consigue desarrollar derivados del ácido hialurónico que potencian sus efectos. Además, los científicos afirman que esto puede ser beneficioso en el uso de alteraciones cutáneas diversas y que ocurren a causa de la pérdida de colágeno y la atrofia.

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