Fragancias futuristas: I Hate Perfume

En un mundo que se mueve tan rápido, quizá, es secreto del éxito es adivinar hacia qué dirección van a avanzar las tendencias y adelantarse a los acontecimientos y de esto no se salva ningún sector, ni siquiera el sector de los perfumes online.

I hate perfumes

La tendencia de la perfumería tiene un nombre: Christopher Brosius. Creativo, innovador, galardonado… Brosius es la “nariz” privilegiada de América y -desde 2004- quizás el perfumista más original del mundo.

Su carrera como perfumista para Demeter Fragances le valió el ser ganador de dos premios de la Fragrance Foundation, pero a pesar de ello, decidió emprender su aventura en solitario, adquirió un antiguo garaje de la zona industrial de Williamsburg de Brooklin y en él se dedicó a desarrollar su idea de crear aromas capaces de estimular recuerdos, que fueran intercambiables, personalizables y que valiesen tanto como perfumes personales como fragancias ambientadores para crear entornos.

Concebido en principio únicamente como lugar de trabajo, fueron los comentarios de las personas que se paraban delante del local cuando abría las puertas para airearlo, lo que le dio la idea de crear la marca y este nuevo concepto de “colonias”. A pesar de ser la perfumería más “cool” de Nueva York, no tiene absolutamente ningún elemento artístico ni decorativo, tan solo las enormes estanterías repletas de frascos y viales con aromas de nombres sugestivos: Soaked Earth (Tierra empapada), Gathering Apples (Recogiendo manzanas) o To See a Flower (Ver una flor).

En una de sus muchas entrevistas publicadas le pidieron que describiera con tres palabras en que consistía su trabajo y su respuesta fue “Olor es vida”; vivimos porque respiramos y cada aliento nos huele. En sus esencias Brosius intenta captar momentos de la vida, sus aromas son como fotografías que plasman ese momento evocador.

La perfumería se divide en dos partes, en una de ellas podemos adquirir los viales con los perfumes de una única esencia, son combinables entre sí, de forma que uno puede crear su esencia preferida. La otra parte está dedicada a la línea de perfumería: sofisticadas combinaciones de esencias combinadas que se conjugan sin perder sus respectivas almas.

¿Y en cuanto al nombre, I hate perfume (odio el perfume)? La respuesta la encontré en una entrevista realizada por Liz Upton para Basenotes, según las propias palabras de Brosius: “Muchos perfumes son químicamente detestables… Las mujeres tienden a llevar demasiado; los hombres lo llevan demasiado horrible… (el abuso de un mal perfume) puede resultar totalmente asqueroso. La gente está hiperestimulada. Ojalá tuviera un mando a distancia que pudiera “bajar el volumen” de algunos perfumes“.

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